jueves, 28 de octubre de 2010

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muy buen blog .bonito.

ASPECTOS DE CADA "PERIODICO MURAL"

REVOLUCION MEXICANA






REVOLUCIÓN MEXICANA

Entre 1910 y 1920 México fue sacudido por una serie de luchas y revueltas conocidas como revolución mexicana, que intentaron transformar el sistema político y social creado por Porfirio Díaz. La revolución mexicana, que contribuyó a formar el México contemporáneo, no tuvo un carácter homogéneo, sino que consistió en una serie de revoluciones y conflictos internos, protagonizados por distintos jefes políticos y militares que se fueron sucediendo en el gobierno de la nación. En sus orígenes, las primeras tentativas revolucionarias, inspiradas por Francisco I. Madero, pretendían el derrocamiento de Porfirio Díaz, que se había mantenido en el poder durante más de treinta años. Tras el triunfo de los maderistas, la necesaria reconstrucción del país se vio dificultada por las disputas entre las propias facciones revolucionarias.

Después del asesinato de Madero, hubo nuevas luchas en las que triunfó Venustiano Carranza, quien promulgó la constitución de 1917, paso decisivo para la organización del estado posrevolucionario. No obstante, los sectores más radicales de la revolución mantuvieron la lucha hasta 1920.

La revolución maderista La revolución mexicana nació en un panorama de insatisfacción contra la política elitista y oligárquica de Porfirio Díaz, que había favorecido a los estamentos más privilegiados, sobre todo a los terratenientes y a los grandes capitalistas industriales. Si bien el país gozaba de prosperidad económica, las continuas reelecciones de Díaz causaban insatisfacción política entre las nacientes clases medias, en tanto que los beneficios de la prosperidad no habían alcanzado a los grupos más pobres de la sociedad.

Madero, un rico terrateniente del norte del país, propuso una fórmula de compromiso político según la cual Díaz mantendría la presidencia y aquél, desde la vicepresidencia, iniciaría un proceso de reforma. Tras el rechazo de Díaz a la propuesta, Madero fue postulado candidato a la presidencia para las elecciones de 1910 por el Partido Antirreeleccionista, que incluía a intelectuales como Filomeno Mata y José Vasconcelos.

Díaz hizo detener a su oponente y se declaró vencedor en las fraudulentas elecciones de junio, pero Madero logró escapar de la prisión y publicó en la localidad texana de San Antonio su célebre plan de San Luis Potosí, en el que denunciaba el fraude electoral e incitaba a la población a que se uniera a una sublevación el 20 de noviembre. Escasos fueron los levantamientos en la fecha señalada, pero el llamamiento contribuyó a alentar la sublevación posterior en diversos puntos de México. En el norte, en Chihuahua, Pascual Orozco y Francisco (Pancho) Villa, con unas tropas improvisadas, empezaron a asaltar las guarniciones gubernamentales; y en el sur, en Morelos, Emiliano Zapata llevó a cabo una sangrienta campaña contra los caciques locales.

Otros focos revolucionarios destacados fueron Sonora, con José María Maytorena, y Zacatecas.

Poco a poco se fue hundiendo el régimen de Díaz, cuyo ejército, dirigido por envejecidos militares, no supo hacer frente a las guerrillas revolucionarias. En la primavera de 1911, tras la caída de Ciudad Juárez, Díaz se vio obligado a renunciar y entregar el poder a Madero.

Presidencia de Madero Después de un breve gobierno provisional, Madero fue electo presidente en octubre de 1911. Inicialmente su régimen fue acogido con entusiasmo por el pueblo, pero pronto se vio enfrentado al descontento de los campesinos, que reclamaban una reforma agraria, y al de los hacendados, que deseaban sofocar el radicalismo de los seguidores de Zapata. En noviembre de 1911, éste se rebeló contra Madero en Morelos a causa del retraso en la restitución de las tierras a las comunidades indígenas, punto que se había acordado en el plan de San Luis. Asimismo, Orozco optó en Chihuahua por la lucha armada ante la resistencia a poner en marcha la reforma agraria y nacionalizar el ferrocarril.

Por otro lado, los sectores fieles al derrocado sistema porfirista, y los Estados Unidos, que veían peligrar sus intereses comerciales y petrolíferos, también contribuyeron a desestabilizar el gobierno maderista.

Las tensiones llegaron al límite cuando estalló la revuelta de Félix Díaz, sobrino de Porfirio Díaz, que se enfrentó con las tropas federales del general Victoriano Huerta en la misma ciudad de México. El 18 de febrero de 1913, después de nueve días de bombardeos, conocidos como "la decena trágica", Huerta y Díaz se entrevistaron con el embajador estadounidense Henry Lane Wilson, y los tres concretaron un pacto contra Madero. Huerta asumió la presidencia de México y detuvo a Madero, que fue asesinado a los pocos días.

El gobierno de Victoriano Huerta Las primeras medidas del nuevo presidente, tales como la prohibición de la libertad de prensa, la eliminación de destacados revolucionarios y la persecución de los movimientos obreros, contaron con el apoyo de los sectores más conservadores. Sin embargo, la oposición se organizó y pronto estalló una nueva insurrección en diferentes puntos.

En el norte, en los estados de Chihuahua, Sonora, Sinaloa y Tamaulipas, se sublevaron Venustiano Carranza y Pancho Villa; y en el sur, en Morelos, Zapata volvía a erigirse en líder de la revuelta. La alianza entre ambas facciones, tras el acuerdo de Guadalupe, y el apoyo del presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson a la causa revolucionaria, con el envío de tropas a Veracruz, llevaron a Huerta a exiliarse en julio de 1914.

Luchas revolucionarias La designación de Carranza como nuevo presidente el 20 de agosto de 1914, en contra de las ideas de Villa, desató una nueva época de anarquía y luchas entre los distintos bandos revolucionarios. En el sur operaba el movimiento insurreccionista de Zapata, de carácter campesino y centrado en Morelos, que pedía la restitución de las tierras y la expropiación de los latifundios. Se trataba de una facción unida y coherente, pero con pocas posibilidades de triunfar debido a la limitación de sus planteamientos sociales, centrados en el problema agrario, y a la incapacidad de su ejército para extender la revolución por todo el país. Por su parte, Villa, en Chihuahua, defendía también las reivindicaciones campesinas y contaba con el apoyo de un amplio sector popular.

El denominado "ejército constitucionalista" de Carranza era mucho más profesional y contaba con el respaldo, no de los campesinos, sino de los obreros, los mineros y los intelectuales.

En la convención de Aguascalientes intervinieron representantes carrancistas, zapatistas y villistas y comparecieron Álvaro Obregón, aliado de Carranza, y Villa. En ella se intentó conciliar las facciones en lucha, pero resultó un rotundo fracaso. Se puso de manifiesto la rivalidad existente entre Villa y Carranza, y tan solo se pudo llegar a la designación de Eulalio Gutiérrez como presidente interino de la nación.

Villa solicitó la ayuda de Zapata y ambos se enfrentaron a las tropas de Obregón y Carranza, que tenían el apoyo de los Estados Unidos. Los primeros fueron derrotados en 1915 en la batalla de Celaya y decidieron retirarse a sus respectivos estados. Zapata regresó a Morelos y allí fue asesinado en 1919 en una emboscada. Por su parte, Villa reorganizó su ejército en Chihuahua y, aunque fue vencido en Agua Prieta, aún pudo mantener una guerrilla, con la que realizó varias incursiones contra los Estados Unidos (a los que acusaba de apoyar a Carranza). La actitud belicosa de Villa obligó a los estadounidenses a enviar al general John J. Pershing en su persecución.

El gobierno de Venustiano Carranza Al acceder de nuevo a la presidencia, en 1915, Carranza se dedicó a reorganizar el país, mientras las tropas de Obregón batían los focos de rebelión. Una de sus más importantes labores fue promover la elaboración de la llamada constitución de Querétaro, promulgada en 1917, que confería amplios poderes al presidente, daba al gobierno derechos para confiscar las tierras de los latifundistas, introducía medidas laborales referidas a salarios y duración de jornadas, y se mostraba decididamente anticlerical.

Además, Carranza fue eliminando paulatinamente a sus anteriores enemigos. No obstante, en 1920, su decisión de dispersar una huelga del sector ferroviario en el estado de Sonora significó el hundimiento de su prestigio personal. Abandonado por sus seguidores, incluido Obregón, quedó solo en el poder; después de que Obregón lo hizo escapar de la ciudad de México, fue asesinado en su huida el 21 de mayo de 1920.

Tras la muerte de Carranza, Adolfo de la Huerta asumió la presidencia interina hasta que Obregón fue elegido en las elecciones de noviembre de ese mismo año.

Para muchos historiadores, la fecha de 1920 marcó la finalización de la revolución mexicana. Sin embargo, las revueltas militares y las situaciones de violencia esporádica prosiguieron hasta 1934, cuando llegó a la presidencia Lázaro Cárdenas, quien institucionalizó las reformas que se habían iniciado en el proceso revolucionario y que se legitimizaron con la constitución de 1917.

PERIODICO MURAL





BLOQUE 3


el periodico mural contiene:

Crucigrama del tema

Efemerides

Frases

Linea del tiempo

Chistes

Parodia

Corrido

EL MAPA CONSEPTUAL



Este mapa conseptual tiene conseptos mas relevantes de
"La revolucion mexicana"

La Decena Trágica. Bicentenario México 2010

un poco mas del ´porfiriato

De la pobreza a la riqueza



Pabellón mexicano en la Exposición Mundial

Desde la consumación de la Independencia en 1821 hasta el ascenso de don Porfirio al poder, México había vivido una situación económica a la que sólo podía calificarse como catastrófica: las incesantes guerras, las intervenciones extranjeras, la inestabilidad política y la incapacidad de pago del gobierno eran algunas de las características que definieron al país en el siglo XIX.

Sin embargo, con el señorío de don Porfirio la situación comenzó a cambiar por completo: el país, de manera forzada, entró en la senda del progreso y el orden gubernamental a tal grado que, gracias a José Yves Limantour, se logró -por primera vez en la historia del país- un superávit en el gobierno.

El milagro económico operado durante el porfiriato no puede comprenderse sin la inversión extranjera que comenzó a fluir al país gracias a la estabilidad política y las garantías que el hombre fuerte otorgaba a los capitales extranjeros. De esta manera, estadounidenses, ingleses, alemanes y franceses -por sólo mencionar a los cuatro principales grupos- invirtieron importantísimas cantidades en ferrocarriles, minería, explotación petrolera, manufacturas y explotaciones agrícolas.

El progreso de México era indudable y don Porfirio jugaba con gran cuidado con el peso de las inversiones extranjeras: impidió, hasta donde le fue posible, la supremacía estadounidense y trató de guardar un equilibrio gracias a la presencia de capitales de otras naciones.

El nuevo país -marcado por la modernidad- cambió su apariencia de manera definitiva: las grandes obras públicas, la unión de su territorio gracias al ferrocarril, el orden en la deuda pública y las finanzas, el afrancesamiento de las costumbres y la imparable llegada de novedades, convencieron a muchos mexicanos y extranjeros de que el pasado de sangre y muerte había sido abandonado de una vez y para siempre. La obra material, santo y seña del porfiriato, se convirtió en una suerte de religión a la que se sumaron los fieles del régimen.

Sin embargo, la modernización a marchas forzadas emprendida por don Porfirio, también tenía un lado oscuro: los inversionistas extranjeros fueron capaces de crear dos países en un solo territorio, los habitantes del primero -los funcionarios de las empresas, los técnicos extranjeros que llegaron con ellos y los sectores bendecidos por el hombre fuerte- vivían en una situación de privilegio, mientras que los integrantes del segundo -los trabajadores mexicanos- sobrevivían en condiciones miserables. México tenía dos rostros: uno moderno y próspero, y otro antiguo y miserable. Las joyas de la modernización no beneficiaron a la mayoría de los quince millones de mexicanos que vivían en 1910 y su hambre se transformó en alimento para el estallido revolucionario que seguiría a la gran fiesta de don Porfirio: la celebración del centenario de la Independencia.

POS - REVOLUCIONARIO


SISTEMA POLITICO POS - REVOLUCIONARIO

En el presente trabajo tratarte de explicar en base algunos que si bien no estoy satisfecho con su participación tratare de explicar aunque sea un poco el sistema posrevolucionario, si bien todos los estudios y los que han visto al sistema posrevolucionario han de en tender que ese caso en particular y en ello tiene una importancia importante el origen del PRI, que en esta ocasión no haré mucho en explicar sobre este partido, puesto que de sus orígenes y por todos los cambios sufridos al nombre del partido tienen características un poco diferentes poro culminan con el revolucionario institucional.

El sistema político posrevolucionario que durante décadas resultara funcional para muy amplios sectores de la sociedad, se fue convirtiendo progresivamente en un obstáculo para la organización política y social de los mexicanos. Su régimen político, organizado en torno a un partido de Estado, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ejerció el poder basado en el autoritarismo, el corporativismo, la arbitrariedad y la corrupción. Este régimen encontró sus propios límites en 1968, cuando irrumpieron en el escenario nacional fuerzas políticas que reclamaban democratización.

La poliarquía se ha visto como una teoría aplicable a las realidades políticas de los países en transiciones democráticas. Robert Dahl, autor de dicha teoría, se ha encargado de teorizar con respecto a todos aquellos conceptos y categorías que son utilizados por aquellos cientístas políticos que todo miden y que, muchas veces; poco explican.

En el libro Siglo de caudillos y Biografía, de Enrique Krauze creo que es importante tomar en cuenta los objetivos planteados en un principio; retomar aquellos partidos y procedimientos electorales que se han dado desde la formación del Estado mexicano posrevolucionario. En la visión de Enrique Krauze, todos esos sucesos tenían un fin especifico; la consolidación de una democracia mexicana. La idea de Krauze es muy debatible debido a sus carencias. Aquí lo único que se intentara es hacer un breve recuento de aquellos sucesos importantes que han marcado el desarrollo histórico del sistema político mexicano (teniendo siempre en cuenta los procesos electorales). Aquí es muy necesario retomar un poco la conceptulización de dicho desarrollo, claro; de acuerdo al libro en cuestión:

Hay, sin embargo, razones de más peso para que esta sección no sea histórica sino testimonial. Sabemos cómo se construyó el sistema, cómo prosperó hasta el límite y cómo entró en crisis con el movimiento del 68. Lo que no sabemos es cómo y cuándo terminará esa crisis. Esa incertidumbre, esa condición inacabada y abierta, es la prueba de que no contamos con la suficiente perspectiva histórica para juzgar lo que ha pasado desde 1970 hasta la fecha. El futuro modifica el pasado, lo aclara, lo configura; pero el futuro, en este caso, no ha llegado. Parece claro que la institución mexicana de la presidencia imperial está cercada por un movimiento democrático que crece día a día; pero nadie puede prever lo que ocurrirá, porque la historia se mueve siguiendo trayectorias y estructuras, voluntades humanas y actos de libertad. Y, como bien sabían los antiguos, está gobernada también por un dios inescrutable; el del azar.

Obviamente la visión anterior tiene como objetivo idealizar la formación de un modelo presidencialista autoritario que al entrar en crisis se ve obligado a reestructurase en vías de una democratización. La consolidación de ese sistema primeramente autoritario Krauze la atribuye a Lázaro Cárdenas. Según el autor de La presidencia imperial; fue el general Cárdenas quién se encargaría de consolidar un sistema político en donde la figura presidencial se convertiría en el elemento principal, de ahí que su poder sea comparado con el de un imperio. Obviamente, en un sistema así la democracia sería algo innecesario. De ese punto de partida Krauze hace su relato. Haciendo de ese modo una delimitación muy clara del inicio del análisis, representada por la frase del autor que indica -en relación a la ya mencionada estructuración del sistema posrevolucionario-que “a partir de 1940 volvería a oscilar, esta vez hacia la llamada impostergable del futuro”.

Ahora bien, en 1940 se tenía que dar otra coyuntura de traspaso del poder presidencial. Con el libro de Ayer en México se pudo ver como antes Cárdenas; Obregón y Calles dieron al sistema político mexicano una característica especial; transferencias de poder presidencial realmente violentas. Dentro de nuestro análisis eso es muy importante; se debe tomar en cuenta un aspecto primordial en los procesos históricos electorales del país; el tema de la sucesión. De ahí es como el famoso tapado y su destape se convirtieron en un elemento importante para el sistema. Las postulaciones anticipadas y las imposiciones no son nada nuevo, tienen su origen desde la formación el régimen que el libro de Krauze relata. Y precisamente ese momento le llegó a Cárdenas, su elegido fue Manuel Ávila Camacho, llamado por Krauze “El presidente caballero”. Una designación que desde un principio causo polémica; enrique Krauze recalca la opinión que Cosío Villegas tenía al respecto:

Mi decepción llegó, no en el periodo de Cárdenas, sino en a sucesión de Cárdenas. Cuando me di cuenta de que Cárdenas apoyaba a Ávila Camacho, que era indiscutiblemente de temperamento y de tendencia conservadora, supe que la Revolución mexicana iba a dar la vuela... Cárdenas podía haber inventado a un hombre que hubiera perseguido su obra, no frenado. Pero el giro hacia Ávila Camacho representaría un cambio d e rumbo.

Aparte de las críticas que llovían sobre el presidente caballero de la gran papada era también muy evidente la presencia de su hermano Maximino, un hombre fuerte y con ambiciones políticas tan grandes que lo llevaron hasta la tumba. Maximino siempre argumentó ser el primogénito y por tanto tener una jerarquía más alta que la de su hermano dentro de la familia revolucionaria. Las cosas nunca se le dieron a Maximino como él quería; su hermano Manuel fue el elegido y le toco hacer, entre otras cosas, por ejemplo; entrar a la segunda guerra mundial; aunque con una participación casi insignificante pero participación al fin y al cabo. Lo rescatable aquí sería reconocer que los hermanos incómodos tampoco vienen de la época de Salinas, vienen desde más atrás.

No sólo nulificar el ardor de su hermano fue la única tarea de Ávila Camacho; el presidente caballero también tuvo que formar una unidad nacional para cohesionar las opiniones nacionales encontradas en cuanto a la segunda guerra mundial. Igualmente durante su régimen se comenzaron a dar mayores apoyos a las instituciones, es decir; se fue allanando el camino para que en el futuro los civiles y no los militares ocupasen los cargos públicos, entre ellos, obvio; la presidencia de la república. Un aspecto muy importante a rescatar aquí es que se comenzó a dar una mayor prioridad de la razón sobre las armas. Aunque, claro, como Krauze también señala, los cacicazgos y cotos de poder de las clases dominantes siempre se conservaron. Esto último hace necesario recordar lo que Krauze llama “ganado político” , es decir; aquél aprovechamiento de cooptación tanto de los caciques como de los campesinos, esto con el apoyo y preservación de ambos con políticas donde, se puede decir, todos salían ganado; aunque postergando, como siempre, la interminable reforma agraria.

La poliarquía se ha visto como una teoría aplicable a las realidades políticas de los países en transiciones democráticas. Robert Dahl, autor de dicha teoría, se ha encargado de teorizar con respecto a todos aquellos conceptos y categorías que son utilizados por aquellos cientístas políticos que todo miden y que, muchas veces; poco explican. En éste trabajo se intentará dar la muestra del choque que las teorías empírico conductistas tienen con la realidad. Es decir, se tratará de presentar explicaciones en primacía de las mediciones.

El ejercicio teórico aquí presentado es un esfuerzo intelectual que intenta alejarse de las simplificaciones. Si bien el trabajo se encuentra supeditado a las categorías dahltianas, al tratarse de un estudio comparativo; también hay que tomar en cuenta que esto no es precisamente un estudio de caso.

Se partirá primeramente de la descripción de aquellos conceptos que Dahl ha puesto a debate. Conceptos y también categorías que pueden ser muy cuestionables, aunque, en esa primera parte; el análisis se limitará solamente a la descripción de la teoría hecha por Dahl. Obviamente, sería imposible abundar en el tratamiento de todo el entramado metodológico del autor, en cambio; sí es posible dar una breve recapitulación de los elementos teóricos suficientes que nos ayuden, al menos, a contestar una pregunta: ¿Qué es la poliarquía?

Una vez que ya estemos consientes del significado y los alcances de un régimen poliárquico, se pude dar una descripción del desarrollo histórico del régimen mexicano. Aún no se intentará demostrar la inaplicabilidad o inexistencia de la poliarquía en el caso mexicano pero sí se dará un breve recorrido descriptivo por la formación y reestructuración del sistema político mexicano. Se esbozará la formación de una hegemonía cerrada y su posterior apretura o transición, aparentemente del tipo democrático.

El análisis primigenio de describir la teoría dahltiana así como la formación y cambio del sistema en México darán paso a la, tal vez, parte más analítica del trabajo. La última etapa del análisis es aquella en donde se confrontará el desarrollo histórico del cambio político en México y la teoría de la poliarquía. Demostrando de tal forma que, el terreno de lo real muchas veces, o tal vez la mayoría de ellas; es muy diferente al terreno de lo ideal.

La teoría de la poliarquía de Dahl así como la formación del autoritarismo mexicano y su posterior transformación hacia una democracia de corte liberal; en ésta tercera parte se hará un intento por explicar la aplicabilidad o inaplicabilidad de la teoría dahltiana al caso mexicano.

Cuando Dahl reconoce la inexistencia del ideal democrático pone sobre la mesa el término de la poliarquía como, supuestamente, un concepto mayormente acorde a la realidad política de las transiciones de sistemas políticos cerrados a sistemas políticos abiertos(siempre en los límites que el mismo sistema imponga) De ahí que la transición mexicana pueda verse como la búsqueda de una poliarquía, el abandono de un régimen de partido hegemónico para pasar a otro donde la élite gobernante se traslade a otro sitio, aunque siempre con el discurso de legitimación que indique el poder de un pueblo libre de elegir a sus representantes. De ahí que varios autores, entre ellos José Antonio Crespo, reconozcan que en el caso Mexicano el juego electoral de un sistema de partidos competitivo así como la rendición de cuentas mediante elecciones periódicas son mecanismos de preservación de una nueva élite política que reside en las instituciones de ese mismo sistema; las más fuertes de esas instituciones son los partidos políticos. Es por eso que la tesis de ésta tercera parte es muy clara; la caracterización de la transición democrática en México vista como una poliarquía trunca en donde el sistema político retiene buena parte de su poder en una élite política que utiliza el voto ciudadano como el medio ideal de preservación del dominio clasista.

La poliarquía vista como un gobierno de grupos podría tornarse, en el caso mexicano, en el gobierno de los grupos de poder. Esto último puede sustentarse retomando las propias condiciones que Dahl pone para la existencia de un gobierno enmarcado en la poliarquía. De acuerdo con el autor de La Poliarquía, los individuos que habiten un sistema político poliárquico deberán tener la oportunidad de formular y manifestar sus preferencias políticas así como de recibir un trato igualitario por parte del gobierno en turno con respecto a dichas preferencias. Esto último se dará debido a una serie de garantías que el autor expone; las cuales deben ser analizadas en la realidad política mexicana para medir su grado de efectividad, y en algunos casos; de existencia.

En México se podría interpretar aquella libertad de asociación de la que habla Dahl, como la conformación de grupos afines al modelo político imperante. La poliarquía en México se ve representada por los partidos políticos como los medios de organización más efectivos para alcanzar el poder y tener una verdadera influencia en las decisiones de incumbencia colectiva. Con relación a lo anterior, Víctor Manuel Muños señala que “el papel electoral de los partidos políticos y su influencia sobre los poderes públicos son dos aspectos fundamentales en la vida democrática”. Es por eso que una asociación que realmente pretenda influir en el sistema político debe estar inmersa en él; de ahí que muchos jóvenes vean en la incursión a un partido político la verdadera vía de influencia y cambio; olvidando con esto último las viejas formas de lucha antisistémica. La poliarquía en México está incompleta en cuanto a esa capacidad de organización plural; los medios de organización realmente influyentes dentro del sistema se encuentran monopolizados por los organismos institucionalizados más fuertes; los partidos políticos. Aunque también se pudiera reconocer a las ONG's como instituciones alternas de participación, pero éstas se encuentran inmersas dentro del mismo sistema político; le dan legitimidad. La configuración que Dahl hace en cuanto a las libertades necesarias para lograr una poliarquía no precisamente habla de organismos elitistas que se sustentan con votos de ciudadanos no inmersos en la élite donde se toman las decisiones. La democracia en México se acerca más a la partidocracia que a la poliarquía.

Recordando que Dahl señala que para llegar a una poliarquía es necesario contar con elevados niveles de participación política que ayuden a conformar un debate público efectivo, no se podría decir, del todo; que el abandono de la hegemonía cerrada en México sea precisamente un transito a un sistema totalmente poliárquico. El sistema político mexicano que abandonó el autoritarismo y la hegemonía de un partido de Estado no ha logrado tener mecanismos de participación que permitan una verdadera libertad de expresión de las preferencias ciudadanas. Aquí también hay que recordar que la libertad de manifestar las preferencias de los ciudadanos es un requerimiento indispensable, según Dahl, para llegar a la poliarquía. Si bien también es importante contar con la libertad del voto para expresar las preferencias, en el caso mexicano ese ha sido el medio predominante de participación sobre cualquier otra forma alternativa. De hecho, autores como Gregorio Urías han llegado a decir que el cambio político en México ha sido “la democratización por la vía pacífica”, partiendo siempre del voto ciudadano como la forma dominante de participación democrática. De tal forma que se tiene a los procesos electorales periódicos como la única forma real de influencia sistémica; consolidando de tal manera el dominio de los partidos políticos sin necesidad de recurrir a la fuerza física. Por tanto, el mayor poder que pudiese tener el ciudadano común dentro de un sistema como el mexicano sería su simple libertad de voto:

En el complejo sistema de partidos y electoral de las democracias, la participación de los electores es fundamental. Aunque el voto del que dispone cada elector en lo individual represente un fragmento pequeñísimo de poder, al ejercerlo de acuerdo a lo que considere sus intereses individuales, de gremio, de clase social o de etnia, según sea el caso, contribuye a poner en marcha una maquinaria que podrá premiar o castigar el desempeño y la honestidad -o falta de ella- de cada uno de los partidos contendientes en la justa electoral.

La transición a una posible poliarquía en México se ve como algo difícil, aunque también se cumplan conciertos requerimientos. Ya se ha expresado la existencia del voto ciudadano pero también se ha hecho énfasis en sus limitantes. En cambio, la condición de tener una libertad por parte de los líderes políticos para contender por los cargos de elección pública de la que habla Dahl sí es algo presente en el sistema mexicano; ya se mencionó, también, que la propia élite política representada por los partidos políticos es la que aprovecha los votos ciudadanos para preservar su dominio

Crucigrama







BLOQUE 3

Actividad: Crucigrama


Este es el crucigrama de historia.
en el que formulamos preguntas de los temas 1,tema 2,tema 3.
en el cuel estaban las preguntas :
¿Quien gorbernoi al morir benito juarez?
Sebastian Lerdo de tejada
¿La revuelta de los funcionarios, se podria relacionar con?
Golpe de estado
¿Cual ley fue plasmada?
No releeccion
¿El general desarrollo una nueva version del plan?
Plan de tuxtepec
¿Lerdo de tejada salio a?
estados unidos
¿Que queria mantener lerdo de tejada?
el poder
¿El presidente el 5 de mayo de 1877 que tomo?
El cargo
¿Que postulaba el liberalismo?
Ideas
¿Que proboco la revolucion de tuxtepec?
Levantamiento social
Estas son algunas preguntas horizontales

martes, 26 de octubre de 2010

El Porfiriato

En 1876 Porfirio Díaz encabezó el plan y la rebelión de tuxtepec, en que enarboló la bandera de la no reeleción del presidente Sebastian Lerdo de Tejada.
Despues de levantarse en armas, las tropas de Díaz derrotaron al ejército lerdista, por lo que don Porfirio llegó al poder en 1876 como presidente provisional y convocó a elecciones en 1877, en las cuales él mismo participo. obtuvo el triunfo y gobern´p a partir de entonces como presidente constitucional hasta 1911, con una interrupción de sólo cuatro años, que van de 1880 a 1884, cuando gobernó Manuel González..
El gobierno de Porfirio se divide en tres etapas: 1) Pacificación del país (1876-1888) 2) Consolidación del sistema (1888-1904) 3) Crisis del Porfiriato (1904-1911.
Durante los años del porfiriato el modo de produccion imperante en Mexico fue el capitalismo, ya que se dio un proceso de industrialización y modernización.
aunado a lo anterior, siquieron subsistiendo vestigios del feudalismo, sobre todo en alguinas haciendas del centro y sur del país.
La educación se impulso al aumentar el número de escuelas y de alumnos, se crearon más escuelas preparatorias en los estados, con base en el modelo positivista traído a México por Gabino Barreda, que consistia en comenzar por el estudio de las ciencias naturales, después seguir con ciencias sociales.
En las letras continuó el dominio del romanticismo, aunque ya comenzaba a presentarse el movimiento modernista. Referente a la pintura, estuvo representada básicamente por el paisajista José María Velasco, considerado como la figura máxima de la pintura mexicana del siglo XIX.


Aqui les dejos un pequeño "ensayo" sobre el Porfiriato:


En 1877 el general Porfirio Díaz ocupo la presidencia de México. Para el país el gobierno de Díaz trajo mejoras, pero junto con ellas también trajo la desgracia al pueblo, al que verdaderamente podemos llamar el “Pueblo de México”. En este largo periodo podemos ver la gran contradicción de Díaz, ya que se fue dando a conocer por los planes en los que tomo el control, primeramente para impedir la reelección de Juárez y después con Lerdo, cuando fue el quien se reeligió ocho veces, pero claro que todo lo realizo bajo la constitución; después de haberla modificado varias veces, todas ellas para beneficio de el, de su gabinete y de los extranjeros que tenían inversiones en nuestro país.
Algunos de los benéficos del Porfiriato fue la buena producción que se dio en la agricultura, ganadería, etc., lo que dejaba grandes ganancias, pero no exactamente para el país, si no para todas aquellas industrias extranjeras a las que Díaz les había dado concesiones para poder explotar nuestros recursos.
Debemos mencionar que ese progreso, esa producción, esa prosperidad tuvo un costo, no un costo monetario, un costo en el que se veían afectados todos los mexicanos; podemos comenzar por el régimen que existía, Díaz aparentaba tener un régimen capitalista, cuando en realidad no era mas que un centralismo en su totalidad, además se vivía el esclavismo, que claro estaba desaprobado por nuestra constitución y es por eso que Díaz se encargo de ponerle otro nombre; pero, que cambiaba eso?, nada absolutamente nada, solo era una forma de aparentar sus negocios sucios en los que nuevamente vemos a los extranjeros. ¿Que no habían ellos acabado con la esclavitud de los negros en su país?, pues si así fue, pero al parecer al no poder seguir con esa explotación aprovecharon la oportunidad de tener buenas ganancias, sin ninguna dificultad, de hecho con todas las posibilidades que Díaz les otorgaba. Para Díaz era bueno tener contento al gobierno estadounidense, y como lo podía hacer?, pues lamiéndole las botas a estados unidos;¿y que recibía México de benéfico de ellos? México en si no recibía ningún benéfico, mas bien era Díaz el beneficiado.
Bueno nos preguntaremos porque nadie hacia nada al respecto, porque se le ensalzaba a Díaz en lugar de aborrecerle. Fácil, por que Díaz no lo permitía; toda la prensa, tanto la de nuestro país como la extranjera era manejada por el propio, y si alguien se atrevía a escribir en su contra o criticar a s u gobierno o a el, simplemente eran asesinados. Es decir en México no existía la libertad de expresión, ni la libertad de prensa, no se podía siquiera en pensar algo en contra.
Retomando el tema del esclavismo en México, este se manejaba de una forma tan asquerosa, era tan baja la forma en la que se encargaban de poner a esta gente bajo su mando, es decir se les engañaba mediante prestamos, y al no poder pagar la deuda por muy pequeña que fuera los llevaban a las haciendas donde tenían que pagar su deuda con trabajo, una deuda que nunca se terminaba, o sea nunca salían de ese lugar a menos que fueran muertos; pero no solo se conformaban con explotar a esta persona si no que esa deuda incluía a toda su familia. Se les tenia en situaciones meramente insalubres, inhumanas, podemos decir que los mataban de hambre, les daban alimento si, pero alimento ya putrefacto y solo una vez podían disfrutar de esa “delicia” según los hacendados, se les trataba peor que aun animal es decir esa gente no tenia escrúpulos ni sentimientos, los azotaban, mataban y hacían lo que mas divertido les pareciera, solo por diversión.
Pero lo que mas aborrezco es que el propio Díaz conocía la situación, lo permitía; no me explico como pudo entregar a su pueblo de esa forma, porque eso hizo entrego a su pueblo por una simpatía, por unas inversiones de las cuales el nunca vio verdaderamente las ganancias, ni las propias vías férreas que distinguen a México pertenecían al país, no se podía decir que eran parte de la nación, por que no lo eran, Díaz tubo que comprar parte de aquello que se encontraba en “nuestras tierras”.
Pero no solo esta el lado negativo de este gobierno, durante el Porfiriato la educación tubo un gran avance, surgieron grandes escritores que hasta nuestros tiempo seguimos escuchando y conociendo. También dio pie a un movimiento revolucionario en el que se lograron grandes cosas pero al final todo eso se vino abajo quedando un desastre total.


Les recomiendo leer México Barbaro, autor: John Kenneth Turner. Es un amplio reportaje sobre la situación política y social de México durante el ocaso de la larga dictadura de Porfirio Díaz. A través de sus viajes por la República Mexicana, sus entrevistas, sus investigaciones, y haciéndose pasar de incógnito por un empresario norteamericano y millonario, John Kenneth Turner expone el estado esclavista que sometió a la mayoría de la población indígena y mestiza del país en pleno siglo XX: los “trabajadores-esclavos” debían someterse a los maltratos físicos, las largas jornadas de trabajo sin descanso, a condiciones de vivienda y alimentación precaria que generalmente los conducían a la muerte a corto plazo, a los engaños para ser “contratados-secuestrados” y a los abusos de poder por parte del mismo gobierno para robarles sus tierras de tradición milenaria.

El relato se sitúa entre 1908 y poco antes de la Revolución.